Los derechos de los animales como seres sintientes en Colombia

En Colombia, las normas referentes a los animales se crearon bajo la Constitución Política colombiana de 1886 y los consideraban como objetos semovientes desde principios liberales clásicos. Así, quien ostentara derechos reales sobre los animales, podría disponer de ellos sin más límite que los dere...

Full description

Autores:
Perilla Granados, Juan Sebastián Alejandro
Tipo de recurso:
Article of investigation
Fecha de publicación:
2024
Institución:
Universidad Tecnológica de Bolívar
Repositorio:
Repositorio Institucional UTB
Idioma:
spa
OAI Identifier:
oai:repositorio.utb.edu.co:20.500.12585/13773
Acceso en línea:
https://hdl.handle.net/20.500.12585/13773
https://doi.org/10.17398/2695-7728.40.185
Palabra clave:
Bienestar animal
Seres sintientes
Derechos constitucionales
Interpretación auténtica
Derechos de los animales
Derecho constitucional -- Colombia
Derechos de los animales -- Colombia
Protección animal -- Legislación -- Colombia
Animales -- Aspectos jurídicos -- Colombia
Seres sintientes -- Aspectos jurídicos -- Colombia
Bienestar animal -- Derecho -- Colombia
Sanciones penales -- Colombia
Interpretación jurídica -- Colombia
5. Ciencias Sociales
ODS 15: Vida de ecosistemas terrestres. Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad
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openAccess
License
LICENCIA CREATIVE COMMONS
Description
Summary:En Colombia, las normas referentes a los animales se crearon bajo la Constitución Política colombiana de 1886 y los consideraban como objetos semovientes desde principios liberales clásicos. Así, quien ostentara derechos reales sobre los animales, podría disponer de ellos sin más límite que los derechos de otras personas. Sin embargo, la Constitución Política colombiana de 1991 propende por interpretaciones auténticas adscritas al antiformalismo, las cuales han evidenciado que los animales no son meros objetos, sino que se catalogan como seres sintientes. Esta nueva categoría conlleva mandatos de bienestar animal que deben ser cumplidos por los seres humanos y en caso de incumplimiento tienen sanciones penales. De ahí se desprende la posibilidad que los animales en calidad de seres sintientes gozan de derechos constitucionales de obligatoria observancia y organizados en generaciones regulatorias que requieren de una posterior reglamentación.