Somos IMA. Mujeres, plantas y comunicación en el Resguardo Indígena San Antonio de Calarma
Dicen los Pijaos que las enfermedades, tanto las físicas como las espirituales, pueden ser calientes o frías. Islena Villalba, la médica ancestral del Resguardo Indígena San Antonio de Calarma (RISC), nos explica que “cuando la enfermedad se da por exceso de calor, debemos controlarla con una planta...
- Autores:
-
Cardozo Torres, Mariangel
Andrade Hernández, Alex
Romero, María Paula
Prada Yara, Milena
Cortés Buitrago, John James
Cruz Perdomo, Eider Alexander
- Tipo de recurso:
- Book
- Fecha de publicación:
- 2024
- Institución:
- Universidad de Cundinamarca
- Repositorio:
- Repositorio UdeC
- Idioma:
- spa
- OAI Identifier:
- oai:repositorio.cun.edu.co:cun/11094
- Acceso en línea:
- https://repositorio.cun.edu.co/handle/cun/11094
- Palabra clave:
- Cultura
Investigación
Estudio
Culture
Investigation
Study
- Rights
- openAccess
- License
- Editorial CUN - 2024
| Summary: | Dicen los Pijaos que las enfermedades, tanto las físicas como las espirituales, pueden ser calientes o frías. Islena Villalba, la médica ancestral del Resguardo Indígena San Antonio de Calarma (RISC), nos explica que “cuando la enfermedad se da por exceso de calor, debemos controlarla con una planta fresca o fría. Y cuando la enfermedad es fría, se debe tratar con plantas calientes o frescas. Las plantas calientes tienen el tallo seco, como roñoso, mientras que en las plantas frías el tallo es aguadito, acuoso, liso y fácil de partir. Las plantas frescas pueden tener características de los dos mundos”. En el RISC hay una conversación permanente de los Pijaos con las plantas, un tipo de diálogo que no es común en el mundo moderno occidental. “Es que las plantas son vivas y hablan”, nos contaron un día los compañeros Pijao Sirley Saavedra y Jerónimo Guzmán. Eso de que son vivas las plantas puede tener varios significados. El más importante, que son seres vivos con “capacidad de agencia”, es decir, que piensan, deciden, hacen cosas, se comunican y nos hacen hacer cosas a nosotros los humanos. O sea, las plantas están al nivel de las personas, pero de una manera «no-humana». Que “las plantas son vivas” también podría significar, en un sentido muy colombiano, que son ingeniosas, sagaces, despabiladas, pero también pícaras, pérfidas, engañosas, según la relación que establezcan y los usos que de ellas hagamos los humanos. |
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