Que viva la música
Imágenes, figuras
- Autores:
- Tipo de recurso:
- Fecha de publicación:
- 2025
- Institución:
- Universidad de Caldas
- Repositorio:
- Repositorio Institucional U. Caldas
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- oai:repositorio.ucaldas.edu.co:ucaldas/25962
- Acceso en línea:
- https://repositorio.ucaldas.edu.co/handle/ucaldas/25962
- Palabra clave:
- 700 - Las artes, bellas artes y artes decorativas
6. Humanidades
Música
Gráfica
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Música
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Martinez Martinez, Carlos Arturo ALZATE SANTA, ANDRÉS MAURICIO Ocampo Serna, Ayda Nidia FIERRO QUINTERO, CARLOS |
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Costa de Valencia. (2022, 11 octubre). El origen del castellano. https://www.costadevalencia.com/blog/el-origen-del-castellano-0 Redacción. (2021, 11 marzo). «Máquinas de guerra»: la polémica en Colombia por la justificación del gobierno de un bombardeo a la guerrilla en el que murió al menos una menor. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-56261428 Universidad del Rosario. (s. f.). La desigualdad en Colombia no cede. https://urosario.edu.co/revista-divulgacion-cientifica/economia-y- politica/la-desigualdad-en-colombia-no-cede Trading Economics. (s. f.). Colombia - Tasa de inflación | 1955-2025. https://es.tradingeconomics.com/colombia/inflation-cpi Domínguez Londoño, M. F. (2020). Demetrio Paredes: el connoisseur y el objeto fotográfico. En Cuadernos de Curaduría (No. 16, pp. 11-40). Museo Nacional de Colombia. https://www.museonacional.gov.co Redacción. (2019, 28 noviembre). Crisis en Colombia: así murió Dilan Cruz. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-50593913 Valencia, A. M. (2020, 6 septiembre). Chiribiquete: cómo es y cómo se descubrió la monumental «Capilla Sixtina» de la arqueología de América. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-53947778 |
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Que viva la música700 - Las artes, bellas artes y artes decorativas6. HumanidadesMúsicaGráficaIdentidadContraculturaArtes plásticasMúsicaImágenes, figurasCorría el 2005 cuando mi hermano, activando el reproductor de un play station viejo que mi mamá nos dio, solía reproducir discos piratas con música a todo taco, música de la que, tomando en cuenta mi corta edad, poco o nada entendía, sin embargo lo que realmente no vislumbraba era el impacto que esos discos tendrían en mi vida, puesto que serían el abrebocas de uno de los pilares de la misma, yo a estas alturas soy consciente de que hay gente que la goza o la llora, pero también “hay gente para la que la música no es un divertimento ni una afición sino una definición, son en tanto música, son un devenir música”(Mesa, 2023, p.77), en este punto de mí vida, mi memoria es una suerte de mezcolanza de recuerdos y canciones, como por ejemplo, la imagen de un pelao subido a la fuerza a un camión del ejercito mientras su hermana le gritaba “¡yo le aviso a mi mamá!”. Era pan de cada día ver situaciones así en un pueblo sumergido en el país que ha estado en guerra desde que lo fundaron, por tanto, nos gustara o no, todos teníamos que ser partícipes de esa guerra, así que sin aviso previo y sin ningún permiso más que el otorgado por sí mismos, las tropas de todos los bandos tomaban a las juventudes que llenarían sus filas para seguir desarrollando un tropel que la mitad del país desentendía, pero ponía los muertos a granel, no han sido pocas las ocasiones en que mi hermano, o mi mamá o mi papá, rememoran como integrantes del ejercito entraban a los salones de clases para hacer una suerte de lotería en la que, si un estudiante sacaba una pelota color rojo que estaba entre las blancas, debía, obligatoriamente, empezar su servicio militar. Cuando cumplí 18 el azare no se hizo esperar, no sabía si iba a tener que irme pal monte, tan diferente de las 2 o 3 calles que frecuentaba en mi pueblo, cuando me acostaba, con un celular destartalado, me ponía los audífonos y así ignorar lo que pasaba a mi alrededor. Llegó tu hora y vienen a por ti A convertirte en un hombre de verdad Tus 20 años es una edad ideal Para ponerte un casco y un fusil (Hoy por ti mañana por mí - ángeles del infierno) Entre el rock y yo hay un común denominador: una incomodidad compartida, que empezaría por el agobio e impotencia ante la brutalidad policial y militar, la injusticia a manos de los cuerpos armados a la par de la corrupción profunda y asfixiante, que no discrimina de país o cultura, sea rupia o peso, si hay cómo, aflora. Buena parte del rock en español que yo escuchaba me llegó de España como Ángeles del infierno, Héroes del silencio o Extremoduro, que son los grupos que más me gustaban, incluso ahora. Un sentimiento agudo y violento me atravesaba al escuchar las canciones que describían y protestaban respecto a lo que todos vivían, letras que existían incluso años antes de que yo naciera. Ese sentimiento agudo y violento era impotencia, pensando en el malvivir que que un estado fallido le impone a “sus” civiles con la ayuda de tres morrongos con fusiles. Mucha, mucha policía por las calles todo el día Buscando delincuentes que no están entre la gente Entre la gente, entre la gente, entre la gente Políticos mamones que nos tocan los cojones Vendiendo un futuro que no vale ni un duro Ni un duro, ni un duro No sé qué puedo hacer No sé qué puedo hacer No sé qué puedo hacer No sé qué puedo hacer (Álvarez y Gallardo, 1988, 0m13s) Sería esto entonces el empujonazo que haría que mi ingenuidad se volviera curiosidad y las cosas cotidianas no fueran parte del paisaje nunca más, y como si mi vida fuera una pintura al óleo, un manchón en el cuadro me tatuaría una incógnita en el pecho: “¿Por qué la vida es así?” me sentía cuestionando al Gran hermano, como si yo solo fuera un pobre guevón que ni siquiera sabía cuáles eran las preguntas correctas. Ese manchón se alojaría en lo más profundo de mi sentir y entender, todo por debajo del cielo sería un manchón enorme en el paisaje, ni la más minúscula pincelada quedaría exenta de pasar por un juicio de valor que más temprano que tarde, categorizaría con el peor de los pesimismos. Yo era un Fernando Vallejo chiquitico, cansón como un putas, y solo podía pensar “Dan ganas de darle a la humanidad una patada en el culo y despeñarla por el rodadero de la eternidad, y que desocupen la tierra y no vuelvan más”. (Vallejo, 2010, p.14) Esa rebeldía precoz era el síntoma de un ambiente que daba oportunidades malamente, se estudia, pero a las patadas, se vive pero con miedo, y se ama con celos, rabietas y dramas guevones. Es así que, tomando a consideración lo que me rodeaba, era inevitable que dicho panorama hostil no se impregnara dentro de mí, haciendo parte de mi vida en sociedad, no solo con quienes no conocía, sino también con mi familia. No tienes que compararme a otro No tengo que ser igual que tu Dejad que viva mi propia vida Dejad que siga con mi inquietud Sé que muchas veces empiezas a dudar Si este chico será normal Pues los tiempos cambian no es igual que ayer Tan solo ocurre que es que soy... Demasiado joven para morir Demasiado joven para morir (Alvarez y Gallardo, 1986, 0m38s) Mi juventud en su afán de independencia buscaba lejanía incluso de quienes sostenían los cimientos sobre los que estaba de pie, mi familia me mantenía y yo quería abrirme del pedazo, al ser un adolescente me sentía lejano de todo, de mis hermanos, de mi mamá, mi papá y de mi hogar, sentía que no pertenecía a ningún lugar y la necesidad de huir, necesidad que perfora la cabeza como un puto taladro, me acosaba cada tarde y cada mañana, sin embargo, no era un huir físico, igual, por más energía que dispusiera en correr, el origen de la tragedia iba conmigo, pues claramente era yo mismo. Todo se puso aún más raro cuando, retomando un álbum que mi hermano me había mostrado hace años, una voz le echó pañitos tibios al sentimiento de orfandad emocional que me carcomía, eso sí, los versos que señalaban mis achaques no buscaban solucionarlos, en medio de su poetización cocinaba una idea aún más vital: “enfréntelas”. ¿Verdad o leyenda? Escucha tu voz interior No pierdas ahora la fe Es fácil decirlo, lo sé Mira que el Sol Es ave de fuego Aún en invierno Confronta y enfrenta Proverbio del templo mayor Inmenso es quien puede vencer Los retos que impone su ser No hay sabio antifaz Que burle a los dueños Del único tiempo (Ramirez, 1999, 0m45s) Ese entonces, sería el primer ladrillo que construiría la antítesis que le haría frente a la tragedia que yo consideraba que era el mundo, y a manos de músicos colombianos (no podría ser de otra manera). Sin embargo, pesar de la intención explicita por brindar un apoyo o aliento frente a la desgracia a través de la música, aun faltarían unos años para abordar la vida con ese estoicismo y esa resiliencia. La crudeza y la inexperiencia en el trato de los unos con los otros en la calle, ocasionaría la búsqueda de otros abrazos que “contuvieran” la orfandad emocional que mencioné con anterioridad, la música ya no buscaría señalarnos qué está mal, ni mucho menos brindarnos una forma de huir o afrontar lo que nos aquejaba, todo lo contrario, se sintonizaría en un mismo momento y espacio con nosotros, mi grupo de amistades y yo, seríamos cada uno a su manera el propio despelote, abrazando la decadencia y el dolor con baile y música, el exceso y el vacío serían robustos brazos que nos envolverían y no nos soltaban aunque quisiéramos, aunque el problema más punzante era ese, que no queríamos. “¡salí a la calle y a un cielo tan despejado! Gigantesca luna y un viento de las montañas, profundo, acompañó la comprensión total del momento: que todo en esta vida son letras” (Caicedo, 2019, p.103) Como la luna, con el sol nos vamos Como la luna, con el sol nos fuimos Llegamos tarde, no desayunamos Y si te preguntan, nena, ni nos vimos Ahora sí los que se escapan ¿A esta hora quién toca? ¡Ya metimos las patas! Llego a la casa y tiene macho la chapa “Olés a trago, olés a puta, olés a tu papá”. (Iglesias y Carvajal, 2019, 2m21s) En medio del desgaste emocional que generan los excesos y el no tener ninguna idea de con qué llenar ese hueco en pecho, un día cualquiera en un bus de regreso a Villamaría, atravesando la Avenida Bernardo Arango, luego de pasar por la Plaza Alfonso López, un cartel pegado en una de las esquinas de la zona, me atravesó como un rayo, sería imposible olvidar lo que decía, era demasiado específico, Con un gradiente de tonos purpuras y naranjas, así como los atardeceres manizaleños cuando a la ciudad le da por dejar de llorar o llover, el cartel contaba con una imagen y una inscripción en tinta negra sólida, podía apreciar una mujer sosteniendo a su hija pequeña en su brazo izquierdo, con la leve postura que adoptan las madres para que el peso de sus hijos recaiga sobre sus caderas y no totalmente en sus antebrazos, a la par de una pequeña casa en su mano derecha, mano que adoptaría una posición paralela o idéntica a la adoptada por las personas de servicio al llevar una charola, expresando con claridad corpórea la realidad servil que por años las madres se han obligado a adoptar sin ningún tipo de retribución social por un camello tan hijueputa, es aquí donde la palabra hace presencia, pues justo al lado de dicha imagen, un texto, de tamaño mayor a la mujer, se posiciona justo a su lado izquierdo, la inscripción era clara y contundente “No tenemos que cargar con todo”, la cercanía que mi corazón tenía con ese cartel cambió completamente el imaginario hostil que yo tenía de la calle y por consecuencia mi percepción de la vida, ese indicio de aquella mujer que se enunciaba no solo como artista, sino también como madre, fue solo el principio de un interés que cada día se hizo más grande, puesto que, dibujar un contexto tan reconocible como lo es la vida de una madre soltera, no pasaría desapercibido en Colombia, y mucho menos en mí, siendo yo esa niña que aquella mujer cargaba, y como es evidente, siendo mi mamá quien lo sostenía todo. Trujillo, A. (2021). No tenemos que cargar con todo [cartel]. No pasó mucho tiempo hasta que nuevamente, un cartel, se presentó como si estuviera hablando específicamente conmigo, la consigna era simple y cruda “El amor también es triste” sobre un tono azul que como suele decirse, es el color de la tristeza. De manera particular, mi cuerpo solo respondió con una sonrisa que guardaba una pequeña risa en ella, puesto que solo podía pensar “cómo es posible que sea yo quién esté leyendo esto” y “¿quién más calificado que yo para saber lo triste que es el amor?”. En medio de la intimidad de mi cabeza, pensaba en todos esos vínculos rotos que dejaron cortes o los recibieron, pero era evidente que aquel pensamiento que sentía tan propio era bastante colectivo. Perdón por llegar así a veces te doy tanto que no me alcanza pa mi perdón por irme así a veces me doy tanto que no me alcanza pa ti, en fin normal. Normal. Normal. Normal. (Fonnegra y Fonnegra, 2017, 1m44s) Recuerdo que unos años después tuve una obsesión con “el guaguancó del adiós” de Roberto Roena, de esas obsesiones que uno coge y no suelta hasta que se harta y estando con Ana, que sin ser caleña agúzate que te pone como un trompo, me comentó cómo haría un cartel sobre esa canción, haciendo énfasis en que “con lágrimas sí se curan heridas”, contraponiéndose a don Roberto. Esta respuesta extraña de cartel a canción no solo me dejó enamorado de su forma de ver y oír la música sino también de como la conectaba con su quehacer y vivir, reforzando un pensamiento que había visto antes, “ la música lo va a salvar, no de sufrir, de eso nada nos salva, pero si le va a dar la fuerza para resistir la vida, para aguantar los malos trances sin volverse un resentido ni una mala persona, ya tiene en qué descargar sus dolores sin hacerle daño a nadie” (Mesa, 2023, p.78) Con lágrimas no se curan heridas Opino que no se debe de llorar La mente que no se dé por destruida Nació para legislar para pensar (Roena, 1978, 0m52s) Respecto a Ana, y los carteles mencionados media página antes: Aun puedo saborear el Tajín en un vaso de cerveza a las 10 de la mañana antes de ir a clase, mientras oíamos salsa y grabábamos acompañados en su taller sin hablar, hasta que alguna queja, chisme o historia rompía la presencia del silencio, Perro de Agua fue el espacio que ella creó para realizar y mover los carteles propios y ajenos, respecto a los suyos, para mí, es preciso destacar que esos carteles no cumplirían otra tarea sino la que José Luis Pardo mencionó en su ensayo “a cualquier cosa llaman arte”. Donde haciendo paráfrasis del mismo, explica como las personas que eran transportadas a Auschwitz durante el holocausto dejaban notas que alertaban a los próximos pasajeros sobre cómo sobrellevar un destino de ese calibre, esto, más allá de pretender salvaguardar la existencia de los pasajeros, buscaba hacer del recorrido un momento y espacio “más hospitalario” Aquellas notas en los vagones, tal como los carteles de Ana, no pretendían ser un mesías para nadie, pues dicha expresión de humanidad “no libra a nadie de su dolor (porque, dicho sea de paso, no hay cosa en el mundo que pudiera librarnos del dolor), simplemente permite vivirlo, permite alentar, seguir respirando a pesar de la desolación, la muerte, la mezquindad y la estupidez y en medio de ellas. Puede que esas notas parezcan muy poca cosa, casi nada. Pero son literalmente vitales para quienes estamos en ese tren o sabemos que algún día habremos de hacer ese viaje.” (Pardo, 2010, p.146)It was 2005 when my brother, activating the player of an old PlayStation that my mother gave us, used to play pirated CDs with music at full blast, music that, taking into account my young age, I understood little or nothing about, however, what I really did not foresee was the impact that those records would have on my life, since they would be the appetizer of one of the pillars of it, at this point I am aware that there are people who enjoy it or cry over it, but also "there are people for whom music is not a diversion or a hobby but a definition, they are as much music, they are a becoming music" (Mesa, 2023, p. 77), at this point in my life, my memory is a sort of jumble of memories and songs, such as, for example, the image of a kid forcibly climbed onto an army truck while his sister yelled at him "I'll let my mom know!" It was commonplace to see situations like this in a town submerged in the country that has been at war since it was founded, therefore, whether we liked it or not, we all had to be part of that war, so without prior notice and without any permission other than that granted by themselves, the troops of all sides took the youth who would fill their ranks to continue developing a troop that half the country ignored, but it put the dead in bulk, there have been many occasions when my brother, or my mother or my father, remember how members of the army entered the classrooms to do a sort of lottery in which, if a student took a red ball that was among the white ones, they had to, obligatorily, begin their military service. When I turned 18, fate struck. I didn't know if I'd have to go into the woods, so different from the two or three streets I frequented in my town. When I went to bed, with a broken cell phone, I put on my headphones and ignored what was happening around me. Your time has come, and they're coming for you. To make you a real man. Your 20s are an ideal age. To put on a helmet and a rifle. (Today for you, tomorrow for me - Hell's Angels) There's a common denominator between rock and me: a shared discomfort, which begins with the anguish and helplessness in the face of police and military brutality, the injustice at the hands of armed forces, along with the deep, suffocating corruption that doesn't discriminate by country or culture, whether it's rupee or peso, if there's a way, it surfaces. Much of the Spanish rock I listened to came from Spain, like Ángeles del infierno, Héroes del silencio, or Extremoduro, which are the bands I liked the most, even now. A sharp, violent feeling ran through me when I heard the songs that described and protested what everyone was experiencing, lyrics that existed even years before I was born. That sharp and violent feeling was powerlessness, thinking about the miserable existence a failed state imposes on "its" civilians with the help of three snobs with rifles. Lots and lots of police on the streets all day Looking for criminals who aren't among the people Among the people, among the people, among the people Asshole politicians who piss us off Selling a future that isn't worth a dime Not a dime, not a dime I don't know what I can do I don't know what I can do I don't know what I can do (Álvarez and Gallardo, 1988, 0:13) This would then be the push that would make my naiveté turn into curiosity, and everyday things would no longer be part of the landscape. As if my life were an oil painting, a stain on the canvas would tattoo a mystery on my chest: "Why is life like this?" I felt like I was questioning Big Brother, like I was just a poor idiot who didn't even know what the right questions were. That stain would lodge itself deep in my feelings and understanding, everything under the sky would be a huge stain on the landscape, not even the tiniest brushstroke would be exempt from a value judgment that, sooner rather than later, I would categorize with the worst pessimism. I was a tiny Fernando Vallejo, tiresome as a whore, and all I could think was, "It makes you want to kick humanity in the ass and send it careening down the slide of eternity, so they can vacate the earth and never return." (Vallejo, 2010, p. 14) That early rebellion was a symptom of an environment that offered opportunities poorly, one studied but in fits and starts, one lived but in fear, and one loved with jealousy, tantrums, and stupid dramas. Thus, considering my surroundings, it was inevitable that this hostile landscape would not permeate me, becoming part of my life in society, not only with people I didn't know, but also with my family. You don't have to compare me to anyone else I don't have to be like you Let me live my own life Let me continue with my restlessness I know that many times you begin to doubt If this boy will be normal Well, times change, he's not the same as yesterday It just happens that I'm... Too young to die Too young to die (Alvarez and Gallardo, 1986, 0:38) My youth, in its desire for independence, sought distance, even from those who sustained the foundations on which I stood. My family supported me, and I wanted to break free. As a teenager, I felt distant from everything, from my siblings, from my mom, my dad, and my home. I felt like I didn't belong anywhere, and the need to escape, a need that pierces the head like a fucking drill, haunted me every afternoon and every morning. However, it wasn't a physical escape; no matter how much energy I put into running, the origin of the tragedy was with me, because it was clearly me. Everything got even stranger when, picking up an album my brother had shown me years ago, a voice threw it all in Warm to the feeling of emotional orphanhood that gnawed at me, the verses that pointed out my ailments didn't seek to solve them; in the midst of their poeticization, they brewed an even more vital idea: "face them." Truth or legend? Listen to your inner voice Don't lose faith now It's easy to say, I know Look, the sun Is a bird of fire Even in winter Confront and confront Proverb of the great temple Immense is he who can overcome The challenges that his being imposes There is no wise mask That can mock the masters Of the only time (Ramirez, 1999, 0:45) That then would be the first brick that would build the antithesis that would confront the tragedy I considered the world to be, and at the hands of Colombian musicians (it couldn't be any other way). However, despite the explicit intention to offer support or encouragement in the face of misfortune through music, it would still take a few years to approach life with that stoicism and resilience. The harshness and inexperience in dealing with one another on the street would lead to the search for other embraces that would "contain" the emotional orphanhood I mentioned earlier. Music would no longer seek to point out what was wrong, much less offer us a way to escape or confront what ailed us. On the contrary, it would tune into the same moment and space with us, my group of friends and I. We would each be our own mess in our own way, embracing decadence and pain with dance and music. Excess and emptiness would be strong arms that would envelop us and wouldn't let go even if we wanted to, although the most pressing problem was this one, which we didn't want. "I went out into the street and saw such a clear sky! A gigantic moon and a deep mountain wind accompanied the total understanding of the moment: that everything in this life is letters" (Caicedo, 2019, p. 103) Like the moon, with the sun we leave Like the moon, with the sun we left We arrived late, we didn't have breakfast And if they ask you, baby, we didn't even see each other Now we're the ones who are running away Who's playing at this hour? We've already messed up! I get home and the badge is strong "You smell like a drink, you smell like a whore, you smell like your dad." (Iglesias and Carvajal, 2019, 2m21s) In the midst of the emotional exhaustion generated by excesses and having no idea how to fill that hole in my chest, one day on a bus back to Villamaría, crossing Bernardo Arango Avenue, after passing by Plaza Alfonso López, a poster stuck on one of the corners in the area pierced me like a bolt of lightning. It would be impossible to forget what it said; it was too specific. With a gradient of purple and orange tones, just like the Manizales sunsets when the city decides to stop crying or raining, the poster had an image and an inscription in solid black ink. I could see a woman holding her young daughter in her left arm, with the slight posture that mothers adopt so that the weight of their children falls on their hips and not entirely on their forearms, next to a small house in her right hand, a hand that would adopt a position parallel or identical to that adopted by the service people carrying a tray, expressing with corporeal clarity the servile reality that for years mothers have been forced to adopt without any kind of social compensation for such a son of a bitch drug dealer, is Your time has come, and they're coming for you. To become a real man. Your 20s are an ideal age. To put on a helmet and a rifle. This is where the word makes its presence felt, because right next to the image, a text, larger than the woman, is positioned just to her left. The inscription was clear and forceful: "We don't have to carry everything." The closeness my heart felt with that sign completely changed the hostile image I had of the street and, consequently, my perception of life. That hint of that woman who stated herself not only as an artist, but also as a mother, was only the beginning of an interest that grew every day. Drawing on a context as recognizable as the life of a single mother would not go unnoticed in Colombia, much less by me, being the girl that woman carried, and evidently, my mother being the one who supported everything. It wasn't long before a sign appeared again, as if speaking specifically to me. The slogan was simple and stark: "Love is also sad," written in a shade of blue, which, as they say, is the color of sadness. My body responded with a smile that held a small chuckle, all I could think was, "How is it possible I'm reading this?" and "Who is more qualified than me to know how sad love is?" In the privacy of my mind, I thought about all those broken bonds that had either left or received cuts, but it was clear that the thought I felt so personal was quite collective. Sorry for arriving like this. Sometimes I give you so much that I don't have enough for myself. Sorry for leaving like this. Sometimes I give myself so much that I don't have enough for you. Anyway. Normal. Normal. Normal. (Fonnegra and Fonnegra, 2017, 1:44 p.m.) I remember that a few years later I had an obsession with Roberto Roena's "El Guaguancó del Adiós," one of those obsessions you get and don't let go until you're fed up. While I was with Ana, who, although not from Cali, is a real pain because she drives you crazy. She told me how she would make a poster about that song, emphasizing that "tears heal wounds," contrasting herself with Don Roberto. This strange response from poster to song not only left me in love with her way of seeing and hearing music but also with how she connected it to her work and life, reinforcing a thought I had seen before, “music will save you, not from suffering, nothing saves us from that, but if it will give you the strength to resist life, to endure bad times without becoming resentful or a bad person, you already have something to vent your pain on without hurting anyone” (Mesa, 2023, p. 78) Tears don't heal wounds I think you shouldn't cry A mind that doesn't consider itself destroyed It was born to legislate to think (Roena, 1978, 0m52s) Regarding Ana, and the posters mentioned half a page earlier: I can still taste Tajín in a glass of beer at 10 in the morning before going to class, while we listened to salsa and recorded together in her studio without speaking, until one Complaint, gossip or story broke the presence of silence, Perro de Agua was the space she created to make and move her own and other people's posters, with respect to her own, for me, it is necessary to highlight that these posters would not fulfill any other task than the one José Luis Pardo mentioned in his essay "They call anything art". Where, paraphrasing it, he explains how the people who were transported to Auschwitz during the Holocaust left notes that alerted the next passengers on how to cope with a destiny of that caliber, this, Beyond seeking to safeguard the passengers' lives, she sought to make the journey a "more hospitable" moment and space. Those notes in the cars, like Ana's posters, were not intended to be a messiah for anyone, since this expression of humanity "does not free anyone from their pain (because, by the way, there is nothing in the world that could free us from pain), it simply allows us to live it, allows us to encourage ourselves, to continue breathing despite the desolation, death, meanness, and stupidity, and in the midst of them. Those notes may seem like very little, almost nothing. But they are literally vital for those of us who are on that train or who know that one day we will have to make that journey." (Pardo, 2010, p. 146)Introducción -- El cartel -- La música -- La identidad -- Que viva la música -- Cierre y BibliografíaPregradoMaestro(a) en Artes PlásticasInvestigación, creaciónUniversidad de CaldasFacultad de Artes y HumanidadesVillamaría, Caldas, ColombiaArtes PlásticasMartinez Martinez, Carlos ArturoALZATE SANTA, ANDRÉS MAURICIOOcampo Serna, Ayda NidiaFIERRO QUINTERO, CARLOSLeal Granados, Juan Manuel2025-10-21T20:59:05Z2025-10-21T20:59:05Z2025-10-21Trabajo de grado - Pregradohttp://purl.org/coar/resource_type/c_7a1fTextinfo:eu-repo/semantics/bachelorThesis160 páginasapplication/pdfapplication/pdfapplication/pdfapplication/pdfhttps://repositorio.ucaldas.edu.co/handle/ucaldas/25962Universidad de CaldasRepositorio Institucional Universidad de Caldasrepositorio.ucaldas.edu.cospaCosta de Valencia. (2022, 11 octubre). El origen del castellano. https://www.costadevalencia.com/blog/el-origen-del-castellano-0Redacción. (2021, 11 marzo). «Máquinas de guerra»: la polémica en Colombia por la justificación del gobierno de un bombardeo a la guerrilla en el que murió al menos una menor. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-56261428Universidad del Rosario. (s. f.). La desigualdad en Colombia no cede. https://urosario.edu.co/revista-divulgacion-cientifica/economia-y- politica/la-desigualdad-en-colombia-no-cedeTrading Economics. (s. f.). Colombia - Tasa de inflación | 1955-2025. https://es.tradingeconomics.com/colombia/inflation-cpiDomínguez Londoño, M. F. (2020). Demetrio Paredes: el connoisseur y el objeto fotográfico. En Cuadernos de Curaduría (No. 16, pp. 11-40). Museo Nacional de Colombia. https://www.museonacional.gov.coRedacción. (2019, 28 noviembre). Crisis en Colombia: así murió Dilan Cruz. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-50593913Valencia, A. M. (2020, 6 septiembre). Chiribiquete: cómo es y cómo se descubrió la monumental «Capilla Sixtina» de la arqueología de América. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-53947778https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional (CC BY-NC-ND 4.0)http://purl.org/coar/access_right/c_abf2oai:repositorio.ucaldas.edu.co:ucaldas/259622025-10-22T08:01:47Z |
